Introducción a la filosofía
Las preguntas
Hay quien considera que la filosofía es una actividad mental que surge a partir de nuestra curiosidad y, por consiguiente, es inseparable de nuestra capacidad de hacer preguntas. Eso significa que parece que la filosofía, el 'amor a la sabiduría' tiene algo que ver con la búsqueda del conocimiento. Cuestionaremos ese presupuesto. De entrada parece que si se trata de conocimiento, la ciencia parece que es el mejor camino. ¿Por qué complicarnos la vida con la filosofía? Tengamos en cuenta lo siguiente.
- Hay preguntas sin respuesta. La ciencia nunca va a ocuparse de ellas, pero tampoco podemos desatenderlas. La filosofía es una actividad de posicionamiento frente a problemas sin solución. Hace que integremos el misterio propio de lo insoluble en la vivencia de nuestros días.
- Hay preguntas que nos cambian la vida. Generalmente las preguntas importantes no tienen que ver con el conocimiento de hechos, sino con el intento de aclararnos en relación con los valores que determinan nuestra existencia. Por eso es frecuente asociar la filosofía al intento de dar 'sentido' a nuestra vida.
- Hay preguntas que nos acercan a los demás. El sentido de la vida no es una cuestión privada. Es algo que de alguna manera buscamos todos, incluso cuando decimos que la vida no tiene sentido. Por eso la filosofía es algo que nos hace compartir algo profundo, incuso cuando no encontramos respuestas. Eso nos hace más humanos y cambia nuestra forma de relacionarnos con los demás y con el mundo.
Ya con lo anterior intuimos que la característica más importante de las preguntas filosóficas no es solo una cuestión 'mental'. Uno de los grandes malentendidos es creer que la filosofía es pensar 'en exceso'. Muy al contrario, en la medida en que las preguntas filosóficas no tienen respuesta, nuestra forma de guiarnos en ellas muchas veces es emocional. Buscamos respuestas elegantes, que resuenen dentro de nosotros, que nos construyen como personas haciéndonos sentir más reales. Pocas veces se trata de cuestiones que se dirimen mediante la lógica o el razonamiento. Por supuesto que el rigor intelectual es importante para la filosofía, pero dicho rigor no es más que una manera de profundizar en capas más profundas de nosotros mismos y de la realidad. El rigor amplía la amplitud de nuestro mundo mental sin encontrar respuestas definitivas a ninguna pregunta.
Ejemplos de preguntas filosóficas. La siguiente lista son preguntas filosóficas que se han hecho otros estudiantes de filosofía. Muchas personas se hacen algunas de esas preguntas antes de saber que son filosóficas. Eso es lo que justifica que a veces se diga que 'todo el mundo filosofa' o que 'todo el mundo tiene su filosofía'.
- ¿Qué es la filosofía? Responder a esa pregunta es ya hacer filosofía.
- ¿Qué es la vida? ¿Cuál es su sentido o propósito? ¿Cuál es nuestra tarea?
- ¿Hay vida más allá de la muerte? ¿Existe la reencarnación?
- ¿Qué está detrás de nuestra conciencia? ¿Podríamos estar ahora formando parte de un individuo?
- ¿Hay un propósito en la vida que no sea ser feliz? ¿Qué es ser feliz? ¿Se puede ser feliz estando solo? ¿Se puede ser verdaderamente feliz sin haber experimentado la tristeza? ¿Es posible buscar continuamente la felicidad?
- ¿Es malo ser conformista?
- ¿Existen cosas que sean realmente imposibles?
- ¿Cómo sería el mundo si todas las personas tuvieran la misma opinión? ¿Por qué consideramos locura aquel tipo de pensamiento que no coincide con el nuestro?
- ¿Qué nos hace seres humanos?
- ¿Las emociones determinan los pensamientos o es al revés?
- ¿Qué define a una persona, sus pensamientos o sus acciones?
- ¿Existen las almas gemelas?
- ¿Qué es el arte?
- ¿Existe el destino? ¿La suerte? ¿Tenemos una hora y fecha de muerte?
- ¿Qué es la libertad? ¿Es posible? ¿Existe el karma? ¿El ser humano actúa por restricción o por cuestión de moral?
- ¿Qué está bien y qué está mal? ¿En qué piensan los delincuentes al matar?
- ¿Qué es el tiempo? ¿Existe o es solo una percepción?
- ¿Es el universo infinito? ¿Hay algo que sea eterno? ¿Qué habría después de que el universo acabe? ¿Qué es la nada?
- ¿Existe Dios? Y si existe, ¿quién lo creó? ¿ Por qué el ser humano necesita algo o alguien en lo que creer?
- ¿Existen el cielo y el infierno? ¿Y el limbo?
- ¿Sería posible conseguir un mundo perfecto? ¿Cuál es el objetivo de la humanidad?
- ¿El egoísmo es bueno o malo? ¿Sería posible aceptar el asesinato si a una persona la han tratado mal hasta el punto de llegar, por ejemplo, a traumatizarla?
La última pregunta filosófica podríá ser algo así: ¿Cuántas preguntas filosóficas hay? ¿Hay un número concreto de preguntas filosóficas o éstas son infinitas? Intentad encontrar preguntas filosóficas que no aparezcan en esta lista.
Características de las preguntas filosóficas
Parece que entre las características de las preguntas filosóficas destacan las dos siguientes:
- Son preguntas importantes, que de algún modo nos atañen a todos, preguntas sin las cuales parece difícil que alguien pueda ser capaz de encontrar por sí mismo su lugar en el mundo.
- Son preguntas sin respuesta, pues si hubiese alguna forma de resolverlas se convertirían en parte del contenido de la ciencia, por ejemplo.
- Son también, por tanto, preguntas que nos obligan a posicionarnos, a tomar decisiones sobre las mismas, a dar una respuesta u otra siguiendo un camino en el que nadie puede tomar esas decisiones por nosotros. En otras palabras: son preguntas que nos definen de doble manera: (a) por las respuestas que damos y, sobre todo, (b) por el camino o trayecto personal mediante el que llegamos a esas respuestas.
La vida y su evolución
¿Somos animales? La respuesta parece clara desde un punto de vista biológico, pero si miramos un poco en lo que creemos que es nuestra 'esencia' quizás ya no lo tendremos tan claro. De entrada hay quien dirá que buscamos una vida placentera, tal como lo hacen el resto de animales. Es cierto que tenemos en común con ellos un cuerpo y similares motivaciones. Pero en muchas ocasiones nos apartamos del placer y de los instintos. Del mismo modo, a veces percibimos en los animales reacciones que nos parecen humanas. El debate oscilará probablemente entre lo que conservamos de animales y lo que nos hace diferentes al resto de animales conocidos.
Aceptemos que somos animales, que la ciencia es inequívoca, que el cuerpo es nuestra realidad más clara.
Sí, somos diferentes a otros animales, pero esas diferencias se explican más o menos bien dentro de un largo proceso de evolución. No fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, sino que la diferencia entre los animales y los seres humanos es algo que ha ocurrido tras un periodo evolutivo en el que nuestra especie ha ido adquiriendo unas características especiales. La línea evolutiva que lleva a los mamíferos, incluyendo a los humanos, se separó de otros grupos de vertebrados en el pasado distante.
En términos científicos, la vida se basa en procesos bioquímicos y estructuras celulares que permiten la existencia y persistencia de organismos. Así, La vida es un fenómeno biológico caracterizado por la capacidad de crecimiento, reproducción, adaptación al entorno y respuesta a estímulos. La adaptación al entorno implica que las especies no son realidades estáticas. Varían a lo largo del tiempo. La teoría evolutiva, propuesta principalmente por Charles Darwin en el siglo XIX, postula que las especies cambian a lo largo del tiempo a través de procesos como la selección natural y la herencia genética. La selección natural favorece la supervivencia de aquellos individuos con características beneficiosas para su entorno, lo que conduce a cambios en la población a lo largo de las generaciones. La herencia genética asegura que las características exitosas se transmitan a la descendencia. La teoría evolutiva es un marco fundamental en la biología que explica la diversidad de la vida en la Tierra.
La vida es un conjunto de características y procesos que distinguen a los seres vivos de la materia inerte. Los seres vivos nacen, crecen, se reproducen, responden a estímulos del entorno y tienen la capacidad de evolucionar a lo largo del tiempo.
Células. Desde el punto de vista biológico, la vida se basa en la existencia de células, que son las unidades fundamentales de todos los organismos. Estas células llevan a cabo funciones esenciales como el metabolismo (procesos químicos que permiten obtener y usar energía) y la homeostasis (capacidad de mantener un equilibrio interno estable).
Además, la vida está fundamentada en la información genética almacenada en el ADN, que permite la transmisión de características de una generación a otra. Desde una perspectiva más amplia, la vida es un fenómeno complejo que depende de la interacción entre la química, la física y la biología, y su origen y desarrollo han sido moldeados por la evolución a lo largo de miles de millones de años.

Los sarcopterigios (hace 360 millones de años) fueron los primeros vertebrados que empezaron a adaptarse a la vida en tierra. Entre ellos destacan los Se trata de dos grupos de peces que jugaron un papel crucial en este proceso, desarrollando extremidades adaptadas para caminar sobre tierra. Esos tetrápodos primitivos son similares a los anfibios modernos (como salamandras, ranas y sapos, que aún dependen en gran medida del agua para reproducirse) y dieron lugar a los reptiles que desarrollaron adaptaciones que les permitieron vivir de manera más independiente del agua (impermeabilización de la piel, huevos resistentes a la desecación). Fue hace aproximadamente 320 millones de años, cuando en el linaje de los reptiles, surgió un grupo llamado sinápsidos, que marca el paso hacia los mamíferos. En un primer momento los cambios tenían relación en su esqueleto y postura (se hizo más erecta), actividad metabólica relacionada con la temperatura corporal, dientes y mandíbulas peculiares... Pero no fue hasta hace unos 200 millones de años cuando surgieron los primeros mamíferos verdaderos. Poseían glándulas mamarias, dientes diferenciados y una estructura más avanzada en el oído medio. Sin embargo, eran pequeños y generalmente nocturnos. A partir de ese momento se fueron diversificando adaptándose a diversos nichos ecológicos. Hace unos 100 millones de años aparecieron los primeros mamíferos placentarios ( una placenta más desarrollada, lo que permitía un desarrollo embrionario más prolongado dentro del útero, y eran capaces de dar a luz crías más desarrolladas). Los primates (el orden al que pertenecemos) surgieron más recientemente, hace aproximadamente 65 millones de años.
| Periodo | Concepto | Aspectos notables |
|---|---|---|
| 360m | Sarcopterigios y tetrapodomorfos | Sarcopterigios: peces de aletas lobuladas que dieron origen a los tetrapodomorfos: grupo de sarcopterigios más cercano a los vertebrados terrestres (tetrápodos). |
| 200m | Primeros mamíferos | Instinto maternal? Uso instintivo de herramientas? |
| 100m | Mamíferos placentarios | |
| 65m | Primates | |
| 6-7m | Hominización | Separación entre la línea evolutiva de los 'chimpancés' y la de los homínidos. |
En este punto, antes de continuar con detalle el proceso evolutivo que conduce a la aparición de la especie humana, debemos explicar en qué consiste la evolución, deteniéndonos en las principales teorías que condujeron a la que predomina en la actualidad, la teoría sintética.
Los antecedentes: Lamarck y Cuvier. En 1809 Lamarck publicó su Filosofía zoológica. En ella nos explica su visión de cómo había tenido lugar la evolución de las especies. Su teoría recibe el nombre de 'transformismo':
1. La función crea el órgano Los animales pueden transformarse a lo largo de su vida debido a sus costumbres o modos de vida. En un animal que esté creciendo o en formación, el uso continuado y frecuente de un órgano provoca el fortalecimiento de dicho órgano, lo desarrolla y/o aumenta su tamaño. Por su parte, el desuso de un órgano lo debilita poco a poco, lo deteriora hasta que termina atrofiándose y desapareciendo. No son los órganos los que determinan el comportamiento y la forma de vida posible de un organismo, sino que son las acciones las que condicionan al órgano, pudiendo incluso provocar su aparición si es necesario. Para Lamarck, primero es la actividad y después es el soporte material y orgánico de la misma. Un organismo no puede prever las circunstancias (variaciones en el medio) que van a presentarse a lo largo de su vida ni, por tanto, las necesidades que se derivan de las mismas. El medio es variable e imprevisible (sequías, catástrofes, etc.) y resulta conveniente que los organismos posean una ‘ductilidad’ especial. Pero eso no es suficiente para explicar la evolución de las especies. Los caracteres adquiridos deben heredarse.
2. La herencia de los caracteres adquiridos. Si los caracteres adquiridos no se heredasen no habría ningún tipo de evolución. Por eso Lamarck considera que una vez que el uso o el desuso ha transformado alguna parte del cuerpo de un ser vivo los cambios (o caracteres adquiridos) pueden pasar por herencia a sus descendientes que, a su vez, seguirán sometidos a la misma dinámica evolutiva. Así, las pequeñas modificaciones se irán acumulando al ser trasmitidas de generación en generación.
Hasta principios del siglo XX no se empezó a desarrollar la genética, de manera que las ideas de Lamarck aún seguían presentes en el ambiente; incluso, como tendremos oportunidad de ver, se pueden descubrir atisbos de lamarckismo en Darwin. Pero la herencia de los caracteres adquiridos (el fenotipo), está descartada por la genética moderna. La información genética se transmite solo desde el material genético de las células hacia la constitución del organismo vivo. Nunca en sentido contrario.
3. Tendencia a la complejidad. Lamarck defendió también la existencia de cierto progreso en la evolución: la naturaleza comenzaba desde los seres más imperfectos y simples, e iba dando lugar a seres más perfectos, complicando gradualmente la organización de los seres vivos. Aquí hay una diferencia importante entre Lamarck y Darwin. Darwin rechazó la idea de que la evolución marcha hacia un cierto progreso.
La teoría de las transformaciones adaptativas heredadas no es suficiente para justificar el progreso en la evolución. Por mucho que los seres vivos se tuvieran que esforzar para adaptar sus cuerpos a los medios cambiantes, eso no justificaba que los seres vivos, a lo largo de todo ese proceso, se tuvieran que ir haciendo cada vez más y más complejos, con más funciones y más sofisticaciones; más bien incluso todo lo contrario: los seres vivos más simples serían los que menos problemas tendrían para adaptarse a medios muy variables, y en ellos se detendría la evolución, ante la falta de necesidad de transformarse. Así, Lamarck se vio obligado a añadir a su teoría la idea de que la naturaleza, per se, va produciendo cada vez organismos más complejos; Lamarck no explicó nunca cual era el motivo de esa tendencia perfectiva.
Dificultades. Una dificultad que hizo notar Darwin es que las adaptaciones de los animales a las condiciones de su medio eran en ocasiones tan sorprendentes y tan eficaces que difícilmente se podía pensar en que se debían a una necesidad que le había surgido al organismo en el desenvolvimiento de su vida.
De manera que, en definitiva, la evolución se explicaba en Lamarck por dos elementos que actuaban juntos: a) tendencia a la complejización y perfeccionamiento de los organismo; y b) modificaciones adaptativas de esos organismo sucesivamente más complejos a distintos medios.
Ingeniosa y sencilla, la teoría de Lamarck no tuvo éxito, y hoy no tiene más importancia que la de ser un precursor o antecedente de las teorías evolucionistas posteriores. Jacques Monod indicó que el problema de la teoría de Lamarck es que no deja lugar al azar, en ella todo es necesidad. Si aparece alguna característica nueva en un individuo, es porque ‘la necesita’, y no porque azarosamente haya aparecido. Sin embargo, visto desde otro punto de vista, si se puede considerar que hay azar en la teoría de Lamarck: el azar de la variabilidad de las condiciones ambientales a las que se tiene que enfrentar el ser vivo a lo largo de su vida individual.
Cuvier: la teoría de las catástrofes y la anatomía comparada. En 1812, George Cuvier (1769-1832) publica Discurso sobre las revoluciones del globo. Estudiando yacimientos de fósiles le llamó la atención las diferencias que encontraba en los distintos estratos. Eso le llevó a proponer su teoría de las catástrofes: la vida en la tierra está sometida a catástrofes y cataclismos (inundaciones a gran escala, elevaciones sísmicas del fondo de los mares, etc.), en las cuales perecen gran cantidad de seres vivos, produciéndose el exterminio de poblaciones enteras. Tras el cataclismo, nuevas poblaciones de seres vivos distintos llegan y se establecen en la zona. Cuvier era experto en la anatomía comparada (se dice que podía reconstruir el aspecto completo de un animal a partir de un solo hueso) y consideraba que el cuerpo de un ser vivo es un todo integrado. Eso conduce al fijismo: si el cuerpo de un ser vivo es un todo integrado no pueden producirse microcambios porque el cambio de un órgano influiría en el cuerpo. Se produciría cierto desequilibrio. Así, Cuvier no aceptó el evolucionismo, se quedó en el fijismo de Linneo, pero sus estudios paleontológicos sirvieron luego a los defensores del evolucionismo.
El evolucionismo de Darwin. La vida del joven Charles Darwin (1809-1882) iba a cambiar radicalmente cuando, tras intentar estudiar medicina, se embarcó en el Beagle con 22 años. El barco zarpó de Devonport el 27 de diciembre de 1831, y regresó a Falmouth el 2 de octubre de 1836, tras cinco años de viaje científico alrededor del mundo. Darwin nos dejó una vívida narración de su aventura en Viaje de un naturalista alrededor del mundo. En este viaje Darwin llevó consigo numerosos libros, entre los que estaban los Principios de geología de Lyell, que sostenía que la geología de la tierra en el pasado tenía que explicarse conforme a los mismos fenómenos de la geología de la tierra actual (volcanes, aluviones, lluvias, vientos, terremotos,...). A su regreso, Darwin continuó su trabajo, pero seguía sin encontrar la clave para una teoría de la evolución. Fue al leer los escritos de Malthus sobre la población cuando encontró la pieza que le faltaba. De ellos sacó la idea de lucha por la supervivencia. Se trataba de ver que la idea pesimista de la dificultad extrema para conservarse con vida, y de la escasez de recursos en el medio son los motores de un proceso de selección. Sin embargo, no podemos decir que Darwin fuese el único que tenía en mente una nueva concepción de la evolución de las especies. En el verano de 1858, Alfred Russell Wallace (1823-1913), un joven naturalista, le envió desde las islas Molucas un ensayo titulado Sobre la tendencia de las variedades a separarse indefinidamente del tipo original. En ese ensayo proponía una teoría semejante a la que el propio Darwin había estado pensando, aunque sin comunicarla todavía. Temiendo que Wallace se le pudiera adelantar, y bajo la presión de Lyell y del botánico Joseph D. Hooker, Darwin publicó en las Actas de la sociedad linneana de Londres, el ensayo de Wallace, y un resumen de sus propias ideas, junto con una carta dirigida al botánico norteamericano Asa Gray, del 5 de septiembre de 1857, para probar que el había pensado esas ideas antes que Wallace. En 1859, Darwin entregó a la imprenta el trabajo que había estado realizando hasta ese momento: El origen de las especies mediante la selección natural. El éxito fue fulminante. Los 1250 ejemplares de la primera edición se agotaron el mismo día que se puso a la venta. La polémica vendría cuando se sugirió la aplicación de la teoría al ser humano, como último eslabón del árbol de los simios. Los puntos fundamentales de la teoría de Darwin serían los siguientes:
- Rechaza la teoría de Lamarck. Los individuos no tienen un papel activo en el proceso de evolución. Lo que hagan o dejen de hacer no influye en los cambios morfológicos que pueda sufrir esa especie en sucesivas generaciones.
- Hay una lucha por la supervivencia. Para Darwin los recursos que ofrece el medio para sobrevivir son escasos. En casi todas las especies el número de individuos que sobreviven y llegan a la edad reproductora es pequeño en comparación con el número de inviduos nacidos. Hay una destrucción masiva de la mayoría de los seres vivos nacidos, esto supone que existe una presión natural sobre los seres vivos (similar a la que artificialmente ejerce un criador para seleccionar aquellas variantes que le resultan útiles).
- Todos los individuos son diferentes (con la excepción de los gemelos univitelinos), sus diferencias se producen modificaciones aleatorias, por azar, y se trasmiten de generación en generación. Darwin estaba trabajando sin una teoría de herencia o de genética. Podía haber llegado a conocer las ideas de Mendel, ya que se publicaron en 1865, pero Mendel y sus guisantes habían pasado completamente desapercibidos para la comunidad científica y Darwin no conocía dichas ideas.
- Selección natural. La continua presencia de pequeñas variaciones entre individuos, junto con la continua presión de la escasez del medio, da lugar a largo plazo a una selección natural de aquellas variaciones que se han demostrado más útiles para supervivencia en ese entorno. La idea de que los individuos débiles son eliminados no era nueva; autores como Patrick Matthew y Edward Blyth la habían propuesto, pero para ellos se trataba de una mera fuerza negativa, de eliminación de los débiles y malos, mientras que ahora para Darwin y Wallace, esa eliminación se presentaba con una consecuencia positiva, la capacidad adaptativa de las especies.
- Aspectos teleológicos. La evolución no tiene propósito, no sigue un fin preestablecido ni se dirige de hacia ninguna perfección, es solo un mecanismo que facilita la supervivencia de una especie en su entorno. Y las especies que lo consiguen son igualmente perfectas, están adaptadas a su entorno igual de bien. No hay ‘cambio a mejor’, sino meramente ‘cambio’. De hecho, las bacterias podrían ser evolutivamente 'más perfectas' que los humanos por la habilidad que demuestran a sobrevivir en las más variadas condiciones.
Darwin nunca se deshizo en su teoría del todo de restos lamarckistas, pues pensaba que las variaciones que se producían en los individuos, si bien no habían sido provocadas por necesidades descubiertas por el individuo en su experiencia de vida en el medio ambiente, si que se producian por algún tipo de influencia del medio (y no, como ahora se piensa, por puras mutaciones al azar).